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Alma y Amor, buena pareja

Anima i amor

<<Si para que mi cuerpo no muera de hambre, he de alimentarlo con comida y bebida, ¿qué he de suministrarle a mi alma para que tenga una vida de calidad?>>

Esta fue la frase que compartí en Facebook para ver qué comentarios recibía. Justo antes de hacerlo, estaba leyendo un libro de filosofía donde se decía que el alimento del alma siempre había sido la sabiduría, la profundización, el aprendizaje. Que sin estos ingredientes no se puede tener un alma de calidad. No obstante, quise saber cuál podría ser la aportación de la filosofía más mundana, la que tenemos cada uno de nosotros.

Veintitrés mujeres y tres hombres, incluido yo, aportamos nuestra filosofía particular en el post. La gran mayoría de las aportaciones hablaban del Amor como el mejor alimento del alma. También se dijo: respeto, ilusión, bondad, libertad, música, lectura, soledad, vivencias, entrega, o reír, por ejemplo. Hubo, incluso, quien dijo lo del amor y aprovechó para decirle a su marido que lo quería mucho. En fin… la vida es mágica. Poder compartir es mágico. A todos les doy las gracias que, por supuesto, al hacerlo se nutre mucho mi alma.

Por otra parte, un buen día le dije a mi hijo pequeño, tendría entonces 5 años, que lo quería con toda mi alma. Acto seguido me preguntó qué era eso del alma. Le respondí como pude, porque la respuesta a esas edades es muy compleja. En aquel momento, pensé que alma viene de “anima”, de animación y, por tanto, le contesté que es lo que nos anima, lo que nos mueve, lo que nos hace actuar. Es, pues, en el alma donde se genera nuestra energía vital.

Y es que entre esta definición y los comentarios del post, lo que parece claro es que Alma y Amor son una buena pareja. Ambos van de la mano y se necesitan. Es decir, no hay crecimiento del alma si no hay amor y viceversa.

Por supuesto, el amor no se refiere solo al amor de pareja, sino a la capacidad de amar: a hijos, amigos, animales, etcétera. Pero a mí me interesa ver la relación del Alma con el Amor de pareja, ya que todos sabemos que cuando alguien está enamorado de otra persona está en otro estado, en un estado bello, donde se dan sentimientos puros. De manera, que quien ama de verdad está feliz y contento y, por tanto, su alma está pletórica.

Ahora bien, poder amar de verdad es todo un privilegio, es casi un lujo en estos tiempos. ¿Por qué? Desde mi humilde opinión, porque se han de dar cuatro claves necesarias que no suelen darse al completo. En primer lugar, amarse a uno mismo. Después, tener armonía mental y sentimental. Más tarde, encontrar a una persona a la que poder amar de verdad. Y, por último, que esta persona se deje amar. Toda una secuencia lógica, sin duda.

Y es que, por ejemplo, si en una relación sentimental hay dependencia, entonces hay apego. Si hay apego, no hay libertad. Si no hay libertad, no hay creatividad. Si no hay creatividad, aparece la rutina. Si aparece la rutina, todo se paraliza y se pierde el ánimo. Y sin ánimo (alma), desaparece el amor.

¿Crees que sería, pues, la rutina un cáncer para el Alma y el Amor?

Pues ya sabes lo que has de hacer…

 

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