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Atrévete a preguntar

Está tan raro el ambiente social, que la gran mayoría de personas pretende que alguien le dé soluciones a sus problemas. Van a terapias para ver si el terapeuta saca su barita mágica o leen algo de autoayuda. ¡Y en ocasiones ocurre…! Te encuentras con alguien que te dice lo que tienes que hacer. Que se cree, incluso en una sola sesión o en un artículo como este, con capacidad para decirte lo que necesitas en ese preciso momento de tu vida.

Lo que está claro, es que si estos gurús de tu alma no dan con la solución adecuada, no te quedará más alternativa que adentrarte en el maravilloso mundo de la pregunta. Es decir, que ante cualquier problema que no tenga una respuesta clara, necesitarás hacerte preguntas para hallar su solución.

Te será fácil intuir que a mejores preguntas, mejores respuestas. Además, la pregunta más adecuada será la que te dé la solución perfecta, teniendo en cuenta, eso sí, que puede ser que lo bueno esté reñido con lo mejor. Nada que no sepas…

Aprendre a preguntarEs cierto que vives en la época de las emociones, de la intuición y que, incluso, puedes recurrir al Amor para hallar respuestas. Pero si piensas que solamente con esto vas a solucionar todos tus problemas, tu vida entonces la dirigirán otros. De manera que si pretendes ser el protagonista intelectual de tu propia vida, necesitarás una buena calidad de pensamiento. Te sugiero, pues, que dejes de leer este artículo y que te atrevas a preguntar.

Como veo que continúas leyendo, y que quizá te vaya bien que yo haga de gurú de tu alma, voy a ofrecerte cinco acciones al respecto. Podría ser que no te gustara lo que vas a leer, por lo que te recomendaría que despedazaras estas cinco sugerencias y, sobre todo, que ampliaras la lista para tu propio beneficio y para el de los demás.

En primer lugar, como no mejores la calidad de tu mente, no mejorarás la calidad de tus preguntas. ¿Entrenas de forma asertiva tu espíritu crítico o ya va bien lo que te dicen los demás, incluido yo?

Después, como encuentres una respuesta que no suscite más preguntas, te diría que lo más acertado es que continúes mejorando la calidad de tu mente. ¿Quieres un truco? Divide en partes específicas el problema y aplica el sentido común, más conocido filosóficamente como “lógica”.

Más tarde, te conviene mucho integrar en tu forma de ser la posibilidad de no comprender nada o casi nada de todo lo que te rodea. Es la mejor forma de ser un aprendiz, que es, sin duda, quien mejor pregunta.

En cuarto lugar, no te olvides de las posibles consecuencias de tus preguntas. ¡A ver si vas a molestar a alguien…! Digo yo, que tu responsabilidad ética y estética ha de estar presente cuando preguntes.

Para terminar mis sugerencias y que puedas continuar con las tuyas propias, te convendría diferenciar entre preguntas abiertas y cerradas. Estas, como su propio nombre indica, sirven para cerrar un tema y avanzar al siguiente. Las abiertas, por su parte, te introducen en el interesantísimo mundo de la creatividad y el progreso personal.

¿Te atreves a preguntar ahora mismo?

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