Cafés filosóficos

Café Filosófico sobre el amor

Café filosófico muy entrañable, este del amor. Mucha asistencia en cantidad pero, sobre todo, en calidad.

Yo comencé introduciendo algunas notas de Platón al respecto como capaz de lo mejor y de lo peor. El amor implica, pues, también sufrimiento. Algo muy interesante, pues actualmente evitamos el sufrimiento a toda costa, llegando, incluso, a romper relaciones para no tener que sufrir. Sin duda, el debate estaba abierto. Además, para Platón, solo amamos aquello de lo que carecemos. Si lo tuviéramos, ya no lo amaríamos. Esto tiene que ver con el deseo.

Kant, nos dijo que actuáramos siempre como si amáramos. Buena máxima ética, sin duda, pero un poco utópica nos pareció.

El caso, es que amamos para sentirnos plenos, para sentirnos felices. Si bien, el amor ha de ser correspondido. Es decir, no es mejor amar que ser amados. Esta fue una de las afirmaciones que consensuamos casi todos.

Se dijo que uno de los grandes problemas que nos encontramos a la hora de amar es que la imaginación pesa mucho. El cine, la literatura y la música han hecho, y continúan haciendo, mucho daño a la realidad. Nos inventan un amor irreal y es ahí cuando aparecen los problemas. Sabiendo, incluso, que hay mucho más amor en la realidad (por poco que haya) que en la imaginación.

Por otra parte, para Aristóteles, no hay amor sin amistad. Aquí, hubo consenso absoluto. Eso sí, falta por saber, si eso lo ponemos luego en la práctica y somos muy buenos amigos y confidentes con nuestras parejas.

Yo había planteado otra pregunta esa misma tarde por Facebook: ¿Nos enamoramos de otra persona por lo que NO ES y lo dejamos por lo que ES?

Desde el principio se dijo que el enamoramiento es un estado de imbecibilidad transitoria y que, por tanto, nadie se muestra al principio tal y como es. Ahí cobra sentido la pregunta. Es cuando se pasa la fase del enamoramiento, que se entra en el amor verdadero y ahí es cuando vienen los problemas de aceptación y respeto.

También se habló de que nos enamoramos cuando las ondas energéticas entre dos personas vibran en la misma sintonía. Ahí, no se sabe por qué, pero te sientes muy a gusto con la otra persona y, por tanto, te unes más fácilmente a ella y te enamoras. El amor manda, va a su rollo. Te cae y no puedes hacer nada. No es racional. Y esto se puede aplicar a cualquier tipo de amor, no solo entre parejas: hacia hijos, animales, naturaleza, libros, música, amigos, familia, etc. A quien ama de forma incondicional su trabajo, por ejemplo.

De igual forma, se dijo, y en esto también estuvimos todos de acuerdo, que no lo hay de calidad si antes no hay una sana autoestima por parte de los amantes. Si no somos capaces de amarnos muy bien o, incluso, de forma incondicional a nosotros mismos, cómo vamos a poder amar así a otros.

El amor es, pues, emoción, sensación, acción. Es algo subjetivo, que sentimos cada uno de nosotros. Tanto cuando amamos como cuando nos sentimos amados. Por eso, si es recíproco, alcanza altas cotas de calidad.

También se dijo que el amor lleva un devenir. Se va transformando con el paso del tiempo y según las circunstancias. Y esto vale también para amar cualquier cosa o persona.

Imaginemos un libro. ¿Lo amaremos igual cada vez que lo leemos?

Por otra parte, se dijo algo muy interesante. Y es que el amor no sería soportable si no fuera caduco. Estar en máxima tensión amorosa nos llevaría a un estado insoportable. También dio mucho juego.

No hay amor sin aprendizaje. Es una de las fuentes esenciales de la vida para ir desenvolviéndonos en ella. Amor y felicidad van de la mano.

Terminamos el encuentro filosófico hablando de poliamor. Una persona nos compartió su peculiar forma de vida al respecto. Dio mucho juego y debate. Ética y Estética en estado puro. Cosa que nos llevó a hablar del concepto de LIBERTAD. Y este será el tema del primer café filosófico del 2017, el de enero.

 

 

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