Desarrollo personal y profesional

Jefe, quiero un aumento de mi salario emocional

Todos conocemos ejemplos, normalmente de grandes corporaciones, donde se está aumentando el salario emocional y no solo el económico. Es decir, donde las personas perciben retribuciones no económicas, sino retribuciones a modo de incentivos para fomentar y potenciar una imagen positiva del ambiente laboral y del clima organizacional. Estas retribuciones persiguen también aumentar la productividad. Se sabe que cuanto más feliz esté un trabajador más producirá y menos conflictos creará.

Es decir, que este salario emocional facilita que se satisfagan las necesidades personales, familiares o profesionales, mejorando de esta forma la calidad de vida de la empresa y de las personas que en ella trabajan. Y es que una corporación del siglo XXI no puede obviar de ninguna manera que se están instaurando las nuevas generaciones de trabajadores, los millennials. Son profesionales que van más allá del salario económico, pues este no cubre todas sus necesidades. Por tanto, una empresa que instaure esto en su cultura corporativa estará potenciando su imagen corporativa, su marca.

Estas empresas se están convirtiendo en paradigmáticas y los nuevos profesionales las prefieren para desarrollarse y producir en ellas, pues se da la autenticidad, la ética, la estética, se potencia a las personas y se tiene claro el sentido que se persigue. Por tanto, estas empresas se posicionan filosóficamente en el mercado. Y no solo es teoría, sino que es práctica, práctica ética y estética en estado puro. Sus acciones se caracterizan por ser “best places to work”.

Flexibilidad horaria, teletrabajo, potenciación del talento, días libres, tiempo de descanso durante la jornada, acciones informales en horario laboral y fuera del lugar de trabajo o formación, por ejemplo, son algunas de las retribuciones emocionales.

Eso si, siempre habrá algún directivo que no entienda que potanciar la parte emocional de la persona, es decir influir de forma directa en la felicidad de ese colaborador, sea algo efectivo que haga que aumenten los resultados económicos de su empresa. Este directivo se resistirá porque su gestión está obsoleta, aunque no sea capaz de verlo con claridad. ¿Qué necesita? Pues abrir su mente. Dar tanta importancia al hemisferio derecho de su cerebro (creatividad y emociones) como al izquierdo (números y análisis).

A más bienestar personal mejor resultado empresarial, mejores relaciones interpersonales, más autonomía individual, más responsabilidad y, por supuesto, más cohesión grupal y más retención del talento.

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