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No soy buena madre

No sóc bona mareAna me envió un correo para que la ayudara a encontrarle un sentido a su vida. Tengo su permiso para compartirlo. Es el siguiente:

<<Si algo tengo claro es que no he acertado como madre. Es probable que el fracaso sea solo mío y que mi hijo sea mi reflejo. A decir verdad, mi vida es un asco. Al contrario de lo que casi siempre aparento, solo me siento vacía. Cada día lucho como si fuera el primero y me ilusiono como si todo fuera bien, pero me siento sola y siento que no soy querida. Soy un fracaso como madre y no sé mantener bien mi familia. Mi hijo es infeliz. No he sido capaz de llevarlo por el buen camino. Va directo al fracaso y solo hago que hundirlo más con mi lenguaje.

Mi vida es una ruina. Es pura ficción que me invento cada día para caminar. Nada peor que querer desaparecer. Odio todo. En definitiva, vivo condenada a vivir>>.

No haría falta que escribiera nada al respecto, porque el propio texto ya explica por sí solo la idea que Ana tiene de sí misma como madre. No obstante, podemos ver de forma clara la cantidad de juicios despectivos con los que se ataca. Juicios que machacan su autoestima hasta anularla completamente. Juicios que hacen que se vea como alguien insuficiente, errónea, incapaz, vacía, mala madre, etcétera.

La idea mental que Ana se ha creado de sí misma es tremenda. Incluso, se la cree firmemente hasta sugestionarse de tal forma que está convencida de que esa es su realidad, de que no puede cambiarla y de que solo irá a peor. Esta idea la ha apartado de su autenticidad, la ha desconectado de su ser y, por tanto, ha perdido su identidad.

Y no acaba aquí la cosa, cuando indagamos en su vida, vimos como esa idea de sí misma, que evidentemente no le gustaba, había provocado que se creara un modelo de madre al que asemejarse extraído de cánones sociales o de su propia madre. No ya que tuviera una idea distorsionada de Ana como madre, sino que se creó un ideal de madre. Ideal que estaba aún mucho más alejado de su autenticidad.

Es decir, madre auténtica, madre idea, y madre ideal.

¿Y cómo puede Ana ser una madre auténtica? Pues entendiendo que la vida de su hijo no le pertenece y que, por tanto, no depende de ella. Se ha de desapegar, ya que su apego no es nada sano. Ella se ha cargado con una responsabilidad que no le pertenece. Ser madre, o padre, no implica adueñarse de la vida de los hijos.

También tendrá que aceptarse a sí misma, cosa que, por supuesto, no hace, pues se juzga mucho. Además, debería aceptar la realidad y a su hijo tal y como son. Una cosa es que ella prefiriera que esa realidad y su hijo fueran de una determinada manera y otra, bien distinta, es que exija que sean así. Es esa exigencia la que le genera sufrimiento porque no cumple sus expectativas.

Una persona vive en su autenticidad cuando comprende que lo que hace es todo lo que puede hacer según sus circunstancias en el momento de hacerlo.

Ella lo logró. Amplió la comprensión de su vida y todo cambió para bien.

¿Conoces a Ana?

 

 

2 Comentarios

  • Comprendo perfectamente a Ana, he vivido ese complejo de culpa, que pretende que te des cuenta una y otra vez de que obrasteis mal. Y para que, para que cambies y empieces a hacer las cosas bien. Si tus Valores están de acuerdo con la Leí Divina, tendrás los criterios claros y sabrás tomar correctas decisiones.
    Acabo de leer en Coaching educativo lo siguiente: profundizando en tu educación, te sentirás una persona nueva.
    Y la vida enseña que: “Quien busca encuentra”

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