Desarrollo personal y profesional

Tu puente hacia la felicidad

Te encuentras en el puente hacia tu felicidad, justo en el medio. Has decidido marcharte del lado en el que estabas y alcanzar el otro lado. Allí divisas mucha más calma, más bienestar y, por supuesto, más felicidad. En el lado en el que te encontrabas no te sentías pleno ni feliz. Más bien todo lo contrario, pues te sentías insatisfecho con la vida que mantenías y te sentías triste. Estabas atrapado, pero no te atrevías a adentrarte en el puente.

Sin embargo, una fuerza indómita interior te ha empujado al puente y te ha incitado a que avances un poco. Has comenzado a ver claramente que has de atravesarlo, que no tienes otra alternativa. Ves que al otro lado hay personas que te llaman para que vayas. Además, intuyes que en ese otro lado están las oportunidades y la felicidad, y que en el lado que has abandonado hace poco no hay más que insatisfacción, rutina y tristeza. Allí solo había problemas sin soluciones, había malestar, no te sentías nada bien y necesitabas cambiar de lado.

No obstante, te encuentras a medio camino y el puente se mueve constantemente. En ocasiones lo hace con tal fuerza que te desplaza de un lado para el otro, provocando que caigas y que posteriormente te levantes dolorido y confuso. Incluso, miras hacia atrás porque ves que acabar de atravesar el puente requiere esfuerzo, estabilidad, valentía e ilusión. Y crees que volviendo eliminarás este sufrimiento, a pesar de introducirte de nuevo en la jaula.

Pero esa fuerza interior indómita, que te ha lanzado al puente, hace que cada vez que caes al suelo y te acercas a los bordes te des cuenta de que necesitas estar sólido y fuerte si no quieres caerte al vacío. Sabes que esa solidez solo se consigue trabajando tu interior. Lo ves claro, ya no se trata de que aquellas personas, situaciones y pertenencias del lado triste del puente cambien, sino que se trata de que cambies tú. Y así lo sientes.

Para ello, decides identificar tus valores y ser fiel a ellos, ser auténtico. Ya no tratas de tener bien-estar o de practicar el bien-hacer, sino de potenciar el bien-ser, pues has tomado conciencia que este puente, con tanto movimiento, solo serás capaz de atravesarlo si te mantienes firme. Firmeza que sabes que solo conseguirás si vives de acuerdo a tu esencia y fiel a ti mismo, queriéndote y respetándote.

Hasta ahora entendías qué significaba eso de salir de la zona de confort para entrar en la de crecimiento, pero en medio del puente lo has comprendido a la perfección. Es decir, has tomado conciencia de que lo único que le da sentido a la vida es crecer interiormente para mantenerte sólido y luego poder crecer exteriormente.

Ya estás, por tanto, en disposición de entender que el Bien-Estar y el Bien-Hacer se derivan del Bien-Ser.

¿En cuál de los tres de centrarás?

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