Desarrollo personal y profesional

Turismo por la Filosofía de Atenas

Lo que vas a leer a continuación no es más que mi paseo en agosto de 2015 por los lugares filosóficos más emblemáticos de la Atenas de Sócrates, Platón y Aristóteles, entre otros. No es más que eso. Sin embargo, si tienes el privilegio de visitar Atenas y quieres disponer de esta breve guía, pues haz uso de ella. Es un placer poder compartirla contigo y con quien lo desee.

Dicho esto, lo que queda de aquellos lugares filosóficos atenienses no son más que restos, claro. Por tanto, sería conveniente que te informaras o investigaras antes sobre los lugares que vas a visitar para que, una vez allí, puedas imaginar y sentir lo qué pasó en aquellos sitios hace más de 2400 años.

Camino entre Agora antigua y Acrópolis

Camino entre Agora antigua y Acrópolis

Te iré describiendo la ruta turística filosófica por orden histórico de los filósofos. Así que tendrás que caminar por los caminos de tierra y piedras, y volver sobre lo andado alguna que otra vez. Es una guía breve y concreta a modo de información turística, no de conocimiento ni sabiduría.

Antes de comenzar nuestro paseo y para ir entrando en el maravillosos mundo filosófico ateniense, me gustaría decirte que el joven Sócrates dialogó alguna vez con Parménides en Atenas. Muy probablemente sería por al Agora (que significa “mercado” en griego). No obstante, sería Anaxágoras el primer filósofo que se instalara en Atenas. Sócrates fue uno de sus alumnos, aunque al final de su vida difería de su filosofía naturalista.

El Ágora antigua, la griega porque también hay la romana, tiene dos accesos. Te recomiendo que entres por el de la calle Adrianou. Enseguida te encontrarás con el camino de la foto que, como puedes intuir, te llevará hasta la otra puerta y que si continúas subiendo llegarás hasta la Acrópolis, que es visita obligada, por supuesto. Allí está un tal Partenon, que fue una construcción para adorar a Atenea, diosa de la sabiduría.

Partenom

Partenon

Más de una vez, nuestros filósofos clásicos deambularían por la Acrópolis dialogando entre ellos y preguntándose cosas y más cosas. Te invito, sin duda, a que la visites a fondo y a que te informes todo lo que puedas sobre la Acrópolis.

Pero volvamos al Ágora. Te recomiendo que la visites entera. Pide un plano en la entrada y visítala toda. En este plano te encontrarás con la Stoa de Zeus Eleutherios. Aquí había salas para banquetes. Es muy probable, que Sócrates explicara en alguna de esas salas qué es eso del amor platónico, puesto que este era el lugar predilecto al que solía acudir a dialogar con los jóvenes, y no tan jóvenes, atenienses. Obsérvalo bien. Luego, cierra los ojos. Oirás chicharras, al menos en verano, y escucharás hablar a gente en diferentes lenguas. Quizá alguien lo haga en griego, por lo que te integrarás mucho más en tu momento. No es una zona muy concurrida del Ágora. Estarás tranquilo o tranquila, podrías incluso meditar o, más aún, contemplar.

Stoa Zeus

Stoa Zeus

Puedes, incluso, sentarte justo en frente y dejar volar tu imaginación. Tu cerebro te lo agradecerá muchísimo. Puedes imaginar cómo Sócrates utilizaba su mayeútica y su eléntica para provocar que los dialogantes entrenaran su espíritu crítico, es decir que filosofaran. También puedes imaginar cómo Sócrates aplicaría aquí su triple filtro: lo que me vas a decir es verdad, es bueno y es útil, porque si no es así, mejor no me lo cuentes. ¡No te voy a explicar lo qué son los chismes, verdad…!

Una vez hayas visitado el Ágora antigua, sal por la puerta de la calle Adrianou y gira a la izquierda. Verás que hay otras ruinas fuera del recinto del Ágora. Míralas. Quizá veas pasar el metro. Más tarde te diré qué se cocía por allí. Continúa por la calle Adrianou y ves hasta que te encuentres con la avenida Apostolou Pavlou. Comienza a subir por esta avenida. También te llevará hasta la Acrópolis, aunque a medio camino tendrías que desviarte a la derecha para entrar en otra zona muy interesante, desde la que además disfrutarás de unas vistas espléndidas de la Acrópolis. En este recinto, está situada la Pnika, que es el lugar desde donde los oradores hablaban a los atenienses. A esta colina también se la conoce por Aeropago. Es probable que Gorgias y algún que otro sofista acudiera allí con su sofística. También cuentan que San Pablo dio allí alguna de sus conferencias.

Acróplis desde tribuna de oradores.

Acróplis desde tribuna de oradores.

Pnicka

Pnicka

Orators Bema

Orators Bema

Después de que salgas de este recinto, y antes de continuar por la avenida que lleva a la Acrópolis, me gustaría que recordaras que Sócrates fue condenado a muerte por: <<Sócrates comete delito y se mete en lo que no debe al investigar las cosas subterráneas y celestes, al hacer más fuerte el argumento más débil y al enseñar estas mismas cosas a otros>>. También por: <<Sócrates delinque corrompiendo a los jóvenes y no creyendo en los dioses en los que la ciudad cree, sino en otras divinidades nuevas>>.

Templo y oráculo de Delfos

Templo y oráculo de Delfos

Querofonte había acudido al Santuario de Delfos a consultarle al Oráculo si había alguien más sabio que Sócrates. La pitonisa, influenciada por el Dios Apolo, entró en trance y los sacerdotes que interpretaron su mensaje dijeron que no lo había, que Sócrates era el más sabio de todos. A lo que nuestro filósofo respondió que eso era falso. Bueno, dijo aquello de que “solo sé que no sé nada”. Inscripción que junto a su famosa Gnothi Seayton o “conócete a ti mismo” estaba inscrita en las paredes de la entrada al Oráculo, justo en la entrada del Templo, que era por la fachada de las cuatro columnas que se ven en la foto.

Es decir, desafió nada más y nada menos que al dios Apolo. Por tanto, lo condenaron a muerte.

Digo esto, porque justo al salir del recinto de Pnicka tendrías que girar hacia la derecha y continuar ascendiendo por la avenida principal. Un poco antes de llegar hasta el sitio donde está lleno de autocares y taxis, gira a la derecha y toma el sendero de mármol que va por la colina de las Musas Philopappos o Aeropago. Enseguida, a la izquierda te encontrarás con un caminito que te lleva hasta la prisión donde Sócrates permaneció sus últimos días de vida hasta que bebió la cicuta. Hay unos bancos para sentarte a descansar e imaginar a los amigos de Sócrates intentando convencerlo para que escapara. Lo tenían todo previsto, pero ¿qué hubiera sido de la filosofía si hubiera aceptado tal propuesta liberadora…?

Cartel prisión

Cartel prisión

Prisión

Prisión

 

 

 

 

 

Interior prisión

Interior prisión

Ahora, pasado este “trago”, deberías de ir a encontrarte con Platón, su alumno más aventajado. Estará en su Academia. Tendrás que caminar un poco. Este sitio está en un barrio alejado del centro. Busca la avenida Konstantinoupoleos. Allí comienza la calle Platonos (Platón). Camina por ella un rato, hasta que te encuentres con el parque donde se hallan los restos de la que fue la primera escuela occidental del mundo, “La Academia de Platón”.

Academia

Academia

Hay dos parques, uno grande, cuyo nombre lo acabas de leer al final de la estrofa anterior y que contiene restos arqueológicos de la zona donde Platón enseñaba a Aristóteles, entre otros.

El otro parque, más pequeño, el de la foto, es el que alberga los restos de la Academia. No esperes encontrar gran cosa. No está cuidado como debería. Quiero creer que por el alejamiento del Ágora, no lo sé, pero es muy triste.

Aquí uno toma conciencia de la grandeza (de entonces) y la pequeñez (actual) de la filosofía. Te recomendaría que te sentaras y que imaginaras por aquí a Platón indicando el cielo y a Aristóteles indicando a la tierra. Como sabes, el pintor Rafael lo plasmó muy bien.

Cuando ya hayas tomado conciencia de lo que aquí ocurrió hace tantos años, vuelve por donde has venido y busca la plaza Sintagma. Es la plaza donde está situado el actual parlamento griego. Mirando de frente al parlamento, a su izquierda comienza una avenida muy importante de Atenas, la avenida Vasilissis Sofias. Ves caminando por la acera de la derecha hasta que te encuentres con la calle Rigillis. Tómala por su acera de la izquierda y entre el Museo Bizantino y el conservatorio hay un parque. No puedes acceder, al menos el 4 de agosto de 2015 aún no podían ni siquiera los guías turísticos. Míralo bien. Verás restos arqueológicos que están descubriendo. Es el Liceo de Aristóteles. Este parque está mucho mejor tratado que el de la Academia. ¿Quizá porque está justo al lado del recinto del parlamento actual…?

Liceo

Liceo

Liceo

Liceo

 

 

 

 

 

 

Después de tomar conciencia de lo que supuso el Liceo para la historia de la humanidad, te recomiendo que vuelvas justo hasta la entrada del Ágora antigua, por la calle Adriano. No entres. Mira a la derecha, abajo. En el plano del Ágora aparece  el Poikile Stoa, sede original del Estoicismo que creó allí Zenon y por el que sin duda Marco Aurelio y Epícteto pasarían.

Poikile Stoa

Poikile Stoa

Stoa, que significa “pórtico”, da nombre al Estoicismo, sin el que la filosofía no sería la misma, pues entre sus máximas hay estas dos de Epícteto: <<No nos perturba la realidad, sino la interpretación que hacemos de ella>> y <<Esfuérzate en lo que depende única y exclusivamente de ti mismo>>.

Para finalizar, me gustaría contarte que entre el Ágora antigua y la Acrópolis hay un camino, tal y como te dije al principio. Al comienzo de este camino, que da continuidad al que cruza todo el Ágora, a su derecha hay restos de la casa Omega.

Escuelas filosóficas

Escuelas filosóficas

Esta casa albergaba escuelas filosóficas, supongo que posteriores a lo que has leído. No te lo puedo asegurar. No lo sé.

Y hasta aquí nuestra ruta filosófica. Al menos, la mía. Espero que te haya gustado. Pasa por el triple filtro de Sócrates y espero que puedas ampliarla. Me hubiera encantado conocer la zona donde Epicuro creó su jardín o, incluso, donde Diógenes disfrutaba del sol, pero me temo lo peor…

En definitiva, cuando vas a Atenas, vuelves muy conectado con tu esencia, sobre todo si eres una apasionado o apasionada de la:

Filosofía

 

 

 

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