Pocos pueblos habrá más bonitos que Cadaqués. Has de estar allí para sentirlo. Pasear por sus calles de piedra repletas de arte, con sus casas blancas coloreadas con las plantas y flores que en ellas habitan. Poner los cinco sentidos a disposición de su Mediterráneo, es algo que las palabras no alcanzan a describir, al menos las mías.
En Cadaqués he disfrutado de grandes experiencias, me he alimentado de forma exquisita, he compartido momentos maravillosos e irrepetibles con gente muy especial en mi vida.
Lo conocí antes de venir a vivir a Cataluña y dije que volvería. Volví al poco tiempo y disfruto de él todo lo que puedo. En él volveré a experimentar momentos de altísima calidad, no tengo duda. Momentos que formarán parte de mi identidad.
He disfrutado de buen amor y alta pasión en él. He comido con amigos y hemos compartido nuestras sensaciones. He acompañado a amigos que han venido a casarse a este pueblo desde muy lejos. He estado con mi familia. He dormido en una casa que nos dejaron durante su último gran incendio. He llevado a mis hijos a jugar a fútbol. He sido un radical hedonista en él… Cadaqués te lo da todo y no te quita nada. En Cadaqués te sientes pleno.
No te cansas nunca de sus calles, de sus bares y restaurantes, de sus playas, de sus gentes, de sus tiendas, de su arte. Cadaqués es infinito. Cadaqués alimenta mi alma.
A todo el que me ha venido a visitarme a casa, lo he llevado a visitar este precioso pueblo y lo seguiré haciendo. No se puede ir de l’Alt Empordà sin sentirlo.
Por eso, no te puedes morir sin visitar Cadaqués. Eso sí, deja las expectativas en casa. Libérate y vente dispuesto a disfrutar de sentimientos puros, en soledad o en compañía. Si quieres que te acompañe, dímelo. Estaré encantado y será un privilegio.
Estoy enamorado de Cadaqués y soy un privilegiado porque lo tengo muy cerquita.
