{"id":1247,"date":"2016-04-15T09:21:56","date_gmt":"2016-04-15T07:21:56","guid":{"rendered":"http:\/\/jcarlosarroyo.com\/blog\/?p=1247"},"modified":"2016-04-15T09:26:51","modified_gmt":"2016-04-15T07:26:51","slug":"apologia-del-deseo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/jcarlosarroyo.com\/blog\/apologia-del-deseo\/","title":{"rendered":"Apolog\u00eda del deseo"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/jcarlosarroyo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/apologia-del-desig.jpg\" rel=\"attachment wp-att-1248\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1248\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/jcarlosarroyo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/apologia-del-desig.jpg?resize=81%2C300\" alt=\"apologia del desig\" width=\"81\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/jcarlosarroyo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/apologia-del-desig.jpg?resize=81%2C300&amp;ssl=1 81w, https:\/\/i0.wp.com\/jcarlosarroyo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/apologia-del-desig.jpg?zoom=2&amp;resize=81%2C300 162w, https:\/\/i0.wp.com\/jcarlosarroyo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/apologia-del-desig.jpg?zoom=3&amp;resize=81%2C300 243w\" sizes=\"(max-width: 81px) 100vw, 81px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><\/a>El deseo es inherente al ser humano<\/strong>. Todos y todas deseamos. Es algo vital y si no lo hici\u00e9ramos estar\u00edamos muertos en vida. Ya podemos huir de \u00e9l, reprimirnos o entrenar nuestra mente para que no aparezca, por ejemplo, porque hagamos lo que hagamos, el deseo siempre est\u00e1 y estar\u00e1 presente. Nos guste o no, forma parte de nosotros. De manera que cuanto antes comencemos a no juzgarnos por tener deseos y a aceptar que tenerlos es necesario para vivir, mucho m\u00e1s felices seremos.<\/p>\n<p>Por eso, si decidi\u00e9ramos controlar nuestros deseos, reprimirlos, dominarlos o eliminarlos, entonces nos estar\u00edamos autodestruyendo. Estar\u00edamos eliminando algo extraordinariamente hermoso. Y es que <strong>el deseo es hermoso en s\u00ed mismo<\/strong>. Es una de la caracter\u00edsticas humanas que m\u00e1s bella nos hace la vida.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hay de malo en estremecernos ante una bella puesta de sol? \u00bfO en contemplar la belleza f\u00edsica y mental de una persona? \u00bfO en querer conocer a nuestro cantante preferido? \u00bfAcaso es malo deleitarnos y sentir placer?<\/p>\n<p><strong>Ahora bien, \u00bfpor qu\u00e9 algunos deseos son nocivos para nuestro ser y nos generan malestar e, incluso, ansiedad?<\/strong> Porque no estamos centrados en el presente. Un deseo se vuelve pernicioso por dos razones principalmente: por convertirse en un recuerdo (pasado) que queremos volver a revivir, o por generarnos unas expectativas (futuro) para su satisfacci\u00f3n. Tanto la melancol\u00eda del recuerdo, como la insatisfacci\u00f3n de no consumar ya ese deseo, es lo que nos provoca malestar y ansiedad. Y es que <strong>no hay peor cosa que la insatisfacci\u00f3n que nos generamos por no consumar ese deseo.<\/strong><\/p>\n<p>Por ejemplo, le pedimos una cita a una persona que nos gusta mucho. Nos la concede, pasamos una buena e inolvidable velada juntos y luego cada uno para su casa. Intentamos repetir (en el futuro) la cita (del pasado) y esa persona nos dice que no puede o nos pone alguna excusa para decirnos que no. Entonces ese deseo no consumado comienza a generar ansiedad en nuestro ser. Preferimos no aceptarlo y aumentar as\u00ed la insatisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es decir, <strong>el deseo no es malo en s\u00ed mismo, ni mucho menos. Lo malo es el ansia que nos generamos al no poder satisfacerlo.<\/strong><\/p>\n<p>Y es que en lugar de agradecer a esa persona, en concreto, y a la vida, en general, el privilegio del que hemos disfrutado, preferimos generarnos insatisfacci\u00f3n. Estado que nos lleva, incluso, a rebajar nuestra dignidad lo que haga falta con tal de satisfacer ese deseo que, por supuesto, ya lo hemos convertido en una creaci\u00f3n mental. Ha pasado de ser un deseo sentido de forma positiva por nuestro cuerpo a un deseo mental que nos provoca malestar. Es nuestra mente, pues, la que hace que el deseo se incremente con la consiguiente insatisfacci\u00f3n. Y lo hace creando im\u00e1genes, representaciones, ideas, situaciones, etc.<\/p>\n<p>Y es que ocurre algo, la cita, y cuando ha terminado, la mente nos desconecta de ese hecho. A partir de entonces, el di\u00e1logo mental (la imaginaci\u00f3n) cobra importancia en detrimento del hecho en s\u00ed, de la cita (la realidad).<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 nos apegamos a lo imaginario y nos olvidamos de lo real?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El deseo es inherente al ser humano. Todos y todas deseamos. Es algo vital y si no lo hici\u00e9ramos estar\u00edamos muertos en vida. 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