{"id":1310,"date":"2016-07-20T12:36:35","date_gmt":"2016-07-20T10:36:35","guid":{"rendered":"http:\/\/jcarlosarroyo.com\/blog\/?p=1310"},"modified":"2016-07-20T12:36:35","modified_gmt":"2016-07-20T10:36:35","slug":"miedo-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/jcarlosarroyo.com\/blog\/miedo-la-muerte\/","title":{"rendered":"Miedo a la muerte"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/jcarlosarroyo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/por-a-la-mort.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1311\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/jcarlosarroyo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/por-a-la-mort.jpg?resize=75%2C300\" alt=\"por a la mort\" width=\"75\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/jcarlosarroyo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/por-a-la-mort.jpg?resize=75%2C300&amp;ssl=1 75w, https:\/\/i0.wp.com\/jcarlosarroyo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/por-a-la-mort.jpg?resize=768%2C3078&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/jcarlosarroyo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/por-a-la-mort.jpg?resize=256%2C1024&amp;ssl=1 256w, https:\/\/i0.wp.com\/jcarlosarroyo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/por-a-la-mort.jpg?resize=810%2C3246&amp;ssl=1 810w, https:\/\/i0.wp.com\/jcarlosarroyo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/por-a-la-mort.jpg?w=976&amp;ssl=1 976w\" sizes=\"(max-width: 75px) 100vw, 75px\" data-recalc-dims=\"1\" \/><\/a>Dec\u00eda Epicuro que es absurdo tener miedo a la muerte, puesto que cuando vivimos, ella no est\u00e1 presente, y cuando se presenta, ya no vivimos. Entonces, <strong>\u00bfpor qu\u00e9 la tenemos miedo?<\/strong> Si hici\u00e9ramos caso a nuestro fil\u00f3sofo no tendr\u00edamos por qu\u00e9 tenerlo, pero lo tenemos.<\/p>\n<p>Pues bien, este miedo se muestra como respuesta ante un hecho que a\u00fan no ha ocurrido y que sabemos con toda certeza que suceder\u00e1. Adem\u00e1s, dicho miedo bebe de dos fuentes: por un lado, del hecho de no saber <strong>cu\u00e1l es la naturaleza de la muerte<\/strong>, es decir, qu\u00e9 pasa en ese momento crucial de nuestra vida y, por otro, de que el conocimiento que tenemos al respecto proviene de la muerte de alguien allegado.<\/p>\n<p>Para eliminar este miedo, en mi opini\u00f3n, dir\u00eda que hay que entender que <strong>no tenemos una vida, sino que pertenecemos a una vida<\/strong>. Es decir, existimos en la vida durante un tiempo. Lo crucial es, pues, la actitud que tenemos mientras vivimos, porque el d\u00eda que fallecemos queda cerrado nuestro car\u00e1cter y nuestra forma de ser y estar en la vida. Hasta entonces, hemos de ser proactivos, incluso para conseguir que se nos permita elegir c\u00f3mo y cu\u00e1ndo morir, pues nuestra vida es solo nuestra.<\/p>\n<p>Pero, como bien dice Epicuro, pensar en nuestra muerte no tiene mucho sentido si no conocemos su naturaleza, pero lo que s\u00ed lo tiene es hacerlo con la muerte de un ser querido, ya que es su desaparici\u00f3n la que nos abruma, la que nos impide comunicarnos fluidamente entre nosotros durante el funeral y la que nos da mucha informaci\u00f3n, sobre todo, de nosotros mismos.<\/p>\n<p>En todo caso, lo que me interesa es recalcar que <strong>ese vac\u00edo que se nos genera con la muerte de alguien muy allegado, no est\u00e1 generado por su marcha, sino por el di\u00e1logo interno que nos creamos al respecto<\/strong>, que sin duda podemos transformar y que es el que m\u00e1s tristeza nos genera. Di\u00e1logo que desaparece cuando aceptamos plenamente que el paso por la vida de esa persona se ha acabado, que ya lo tiene todo hecho y cerrado, y que es absurdo pensar en las cosas que ha dejado de disfrutar. <strong>Esto ocurre porque nos desentendemos del hecho ocurrido, la muerte en s\u00ed, y nos centramos en especular al respecto.<\/strong><\/p>\n<p>De ah\u00ed que el gran reto que tenemos por delante es pensar en las cosas buenas que vivi\u00f3 esa persona, que nos aport\u00f3 y que compartimos con ella, y no tanto en las cosas que se perder\u00e1 por estar muerta.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, <strong>\u00bfnos sentimos abatidos por la ausencia del amor que le hubi\u00e9ramos seguido dando o por el amor que nos deja de dar ella?<\/strong><\/p>\n<p>Nosotros podemos seguir ofreciendo ese amor, por lo que me temo que la pena viene porque dejamos de recibir ese amor que tanto anhelamos y que con su fallecimiento desaparece. Esto pasa porque nuestra autoestima depend\u00eda en parte de ese ser allegado. \u00a1Yo que t\u00fa reflexionar\u00eda sobre esto!<\/p>\n<p>Eso s\u00ed, para la aceptaci\u00f3n total de la p\u00e9rdida, <strong>es esencial sentir esa pena<\/strong>. No resistirse a ella, sino aceptarla como algo que nos atraviesa, como algo nuestro. Si necesitamos llorar, pues lloremos. Si necesitamos tumbarnos en el suelo y encogernos, pues hag\u00e1moslo. No es nada saludable resistirse ante nuestra autenticidad.<\/p>\n<p><strong>Esto ser\u00e1 desgarrador, pero es un sentimiento puro que hemos de permitirnos sentir<\/strong>, pues nos dice mucho sobre nosotros mismos y nos permite comenzar a llenar el vac\u00edo interior que se nos ha generado. Adem\u00e1s, al permitirlo, viviremos la p\u00e9rdida de forma m\u00e1s intensa, con m\u00e1s amor y de forma m\u00e1s r\u00e1pida y aut\u00e9ntica.<\/p>\n<p>Para terminar, si ese sentimiento es nuestro, que lo es, \u00bfser\u00eda \u00e9tico y est\u00e9tico exigirle mentalmente (como sufrimiento) a la persona que se ha ido que ese vac\u00edo es por su culpa? \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda mejor: liberarla de esa exigencia y dejar que descanse en paz o continuar anhelando ese amor ya ausente?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dec\u00eda Epicuro que es absurdo tener miedo a la muerte, puesto que cuando vivimos, ella no est\u00e1 presente, y cuando se presenta, ya no vivimos. Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 la tenemos miedo? Si hici\u00e9ramos caso a nuestro fil\u00f3sofo no tendr\u00edamos por qu\u00e9 tenerlo, pero lo tenemos. 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